El servicio que merezco.

Mi hermana y yo contábamos con cierto capital ahorrado por lo que deseábamos invertirlo en un negocio que fuese viable además de que nos redituara buenas ganancias, pues que socios no desean esto, durante algún tiempo lo pensamos sin decidir nada concreto por lo cual comenzamos a llevar a cabo una tarea de investigación de mercado e iniciamos analizando las necesidades del mercado local lógicamente nos planteamos la pregunta del millón que podíamos realizar de acuerdo a nuestras capacidades y habilidades. Todo parecía no tener un orden por lo que deje de perder el tiempo tome papel y pluma en mano para elaborar una lista sobre estas y otras posibles cuestiones que nos llevarían a tomar la decisión más apta.

Una tarde de lluvia le invite a tomar un café a Lola mi hermana para relajarnos, mientras nos tomaban la orden; ella muy molesta se quejo acerca del servicio de lavandería al que envía su ropa dado que en diferentes ocasiones le han entregado ropa equivocada o sea de otra persona, o días después a lo acordado, incluso en alguna ocasión su ropa blanca estaba rosada pues la lavaron junto a una toalla roja la cual obviamente pinto toda la demás y esta última molestia se debía a que le faltaban prendas en su paquete de ropa entonces la persona que nos atendía interrumpió a Lola para decir que no hiciera corajes puesto que ese era un problema común en la lavandería y agrego diciendo que a la que ella lleva su ropa también le ha hecho lo mismo y que nada ha cambiado a pesar de haber puesto varias quejas con el dueño del local. Lola movía la cabeza de un lado a otro disgustada trate de tranquilizarla le pregunte de qué modo podíamos solucionar su problema y solo se encogió de hombros y de pronto se me ocurrió la idea.

Le propuse poner una lavandería ya que ella es muy delicada con sus cosas supongo que de igual forma será con las prendas de los clientes que requieran de nuestro servicio, ella estuvo de acuerdo y en ese instante comenzamos la lista de cosas que necesitaríamos, comenzamos por lo más elemental y básico obviamente la lavadora, secadora, una báscula electrónica para saber el peso de la carga y cobrar en base a ello además ganchos y bolsas para su empaquetado, detergentes, suavizantes de telas, es decir toda clase de productos de limpieza para desmanchar y cuidar las prendas además de un local al cual se le pudieran hacer las modificaciones necesarias para el funcionamiento de las máquinas además de realizar los trámites correspondientes para obtener los permisos legales.

No ha sido tan sencillo como lo imagine pues he tenido que aprender muchos detalles por muy obvios que aparenten ser, pues no quería arriesgarme a echar a perder y así aprender o como dice el dicho “echando a perder se aprende” por lo que en todo momento tengo presente lo importante que es saber distinguir entre la gran variedad de telas, temperaturas adecuadas así mismo el ciclo de lavado que requiere cada prenda ya que la primer enmienda es evitar la decoloración en los tejidos puesto que de ninguna manera se lava de igual forma la lana que el algodón, la piel sintética, el cuero o el peluche pues resulta que la primera no se debe someter al calor porque encoje, además de no mezclar colores, es un trabajo difícil pues se tiene el deber de entregar la ropa como nueva e impecable con un aroma prolijo y por si fuera poco con prontitud pero siempre trato de dar el servicio por el que yo pagaría por ello nos esmeramos diariamente.

Si quieres saber más entra a La Casa de la Báscula 

FUENTES: YouTube, La Casa de la Báscula  ,Entrepeneur 

 

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