Un amor fugaz en la playa

Creo que nadie olvida la primera vez que conoce el mar, que va a una playa y ve ese gran manto azul que se une a lo lejos con el cielo, que se fusiona para formar una sola alfombra azul. Me uno a esa lista, pues además de disfrutar de los hermosos paisajes y de la convivencia con mi familia, viví uno de esos amores fugaces, inolvidables, pero que sabes que no se van a repetir jamás. De esos que sólo se ven en las películas románticas o comedias románticas de las películas. Pues yo tuve la fortuna de gozar ese momento, esa experiencia. Quise contarles esta historia porque después de cinco años de lo ocurrido, el fin de semana pasado volví a contactar con esta chica. Así que esta historia parece que no ha terminado.

Tenía 23 años cuando fui a vacacionar con mis padres y mis hermanas, conseguimos las mejores ofertas para viajar en internet, incluso ya teníamos nuestras vacaciones planeadas desde hace como dos meses , nos hospedamos en uno de los hoteles de Acapulco más famosos, por lo que había mucha gente, además de que era temporada alta. Mis hermanas y yo dormiríamos en el mismo cuarto y mis padres en otro, así que fuimos a desempacar y de inmediato corría a la alberca, necesitaba refrescarme y aclimatarme antes de entrar al mar. Cuando vi la gran alberca cerca, corrí para echarme un clavado, cuando estaba por legar a la orilla, una chica se cruzó, traté de detenerme, pero no pude y choqué con ella, no tan fuerte. Ambos caímos a la alberca, ella con todo y sus vasos de cerveza que llevaba en las manos. Sacamos la cabeza del agua, yo estaba apenado, le ofrecí disculpas y ella se empezó a reír. Se me había quedado un vaso de plástico en la cabeza. Así que me reí y me presenté. Ella hizo lo mismo. Desde ese momento comenzó nuestra fugaz historia de amor.

Hay muchas playas que puedes ver en YouTube y Cultura Colectiva

Durante los cinco días que estuve allá nos la pasamos juntos, yendo a la playa, nadando en la alberca, bebiendo, comiendo, romancenado y más. No quería que se acabaran mis vacaciones, pero todo principio tiene un final. Cuando me despedí de ella le pedí su número de teléfono, no quiso dármelo. Tampoco sus redes sociales ni sus apellidos. Creí que tenía novio o algo, no quise preguntar y nos despedimos con un apasionado beso. Durante cinco años no supe nada de ella.

Hace unos días me llegó un mensaje de whatsapp, no tenía foto ni nombre para reconocer el remitente, así que pregunté quién era, pensando que era alguno de mis trabajadores de la empresa de básculas, expliqué que no lo tenía agregado. El siguiente mensaje fue: “Nadie me ha amado como tú en tan pocos días, nadie me ha enamorado tan rápido como tú. No he podido olvidarte. Quiero verte, estar contigo… para siempre”. Estaba entre asustado y emocionado, pero por la cabeza jamás me pasó quién era. En este momento no tengo novia, ni estoy saliendo formalmente con alguien. Volví a preguntar quién era. “¿Podemos vernos en donde nos conocimos?”. Pregunté dónde nos conocimos y ella contestó: “donde te pusiste un gorro de vaso”. Todo fue más claro y ahora me preparo para volver a Acapulco, en dos semanas sabré lo que el destino me tiene preparado.

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